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Historia de la finca y la Sierra de Irta

La historia

La finca situada en el parque natural de la sierra de irta en Peñíscola. Un magnífico entorno de naturaleza y tranquilidad que hace que la producción sea más exclusiva. Conviven también en éste entorno olivos centenarios y milenarios. La finca cuenta con una masía histórica que en 1233 estuvo en posesión de  Jaime I después de la reconquista de Peñíscola.

La producción

Las aceitunas son seleccionads perfectamente sanas en el momento óptimo de maduración de manera exhaustiva por nuestros expertos, procesadas en frío a temperatura ambiente sin aporte de calor para satisfacer los paladares más exigentes.

La dieta Mediterránea

El aceite de oliva virgen extra es un producto saludable, antioxidante natural, no provoca colesterol. En una dieta mediterránea adecuada previene enfermedades cardiovasculares y beneficia la salud.

La sierra de irta

La sierra de irta es una alineación montañosa con 573 metros de altitud y cerca de 20 kilometros de fachada litoral. El paraje se extiende entre los términos de Alcalá de Xivert, Peñíscola y Santa Magdalena de Pulpis y es considerado un lugar idilico, tanto por sus escarpados desniveles como por su belleza natural. Su situación privilegiada junto al mar Mediterráneo la convierte en fortaleza inexpugnable desde tiempos antiguos y en mirador perfecto desde donde contemplar el embravecido mar en su diabólicas embestidas. Este parque natural despierta, día tras días, teñido de una rica gama de colores enrojecidos. Un espacio donde las aguas marinas salpican los duros acantilados al tiempo que llegan suaves y tranquilas a sus calas, algunas de ellas de díficil acceso. Sus roquedales agrietados por la fuerza de las aguas contrastan con el verde intenso de sus cimas donde aún podemos encontrar torres vigía, como la Torre Badum, que durante siglos se utilizaron como sistema de comuninación ágil y vital entre las poblaciones costeras para combatir los posibles ataques piratas. La sierra de Irta, con sus 20 abruptos kilómetros costeros al norte de Castellón, se convierte en la última sierra virgen del litoral valenciano. El paraje ha conseguido librarse, al menos de momento, de los intereses urbanísticos que han aflorado a lo largo de toda la costa valenciana. En sus acantilados de más de 20 metros de altura perviven especies vegetales de gran valor natural y a lo largo de más de un kilométro de costa crecen valiosos ecosistemas marinos como las praderas de posidoniao oceánica; el paraje en sí conforma un hábitat de joyas de la ornitología. La sierra de Irta es un compendio de valores geológicos, naturales y etnológicos únicos en la que es considerada la última montaña litoral del territorio valenciano.